builderall


La predicación del Evangelio es el mandato central que Jesús dejó a sus seguidores. En Mateo 28:19-20, conocido como la Gran Comisión, Cristo dice: ?Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes? (NVI). Este llamado no fue dado solo a pastores, misioneros o líderes eclesiásticos, sino a todo creyente. En este sentido, la predicación del Evangelio es una responsabilidad colectiva de toda la Iglesia. A continuación, exploraremos por qué todos los cristianos deberíamos capacitarnos en esta tarea.


1. El Evangelio es el poder de Dios para salvación


El apóstol Pablo, en Romanos 1:16, declara: ?No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todos los que creen? (NVI). La predicación del Evangelio es el medio que Dios ha establecido para llevar el mensaje de salvación a toda la humanidad. Cada cristiano tiene en sus manos un mensaje poderoso capaz de transformar vidas y ofrecer una esperanza eterna. Capacitarse en la predicación del Evangelio nos ayuda a compartir este mensaje con mayor claridad, eficacia y amor, lo que maximiza el impacto que podemos tener en las personas que lo escuchan.


2. Es una responsabilidad de todo creyente


La Biblia enseña que todos los cristianos somos llamados a ser testigos de Cristo. En 2 Corintios 5:20, Pablo escribe: ?Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros. En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios? (NVI). Cada creyente es un representante de Cristo en este mundo, y, como tal, tenemos la responsabilidad de dar a conocer el mensaje de reconciliación. Capacitarse en la predicación nos permite cumplir mejor esta función, ayudándonos a explicar el Evangelio de una manera comprensible, respetuosa y relevante para nuestro contexto.


3. La preparación nos ayuda a evitar errores doctrinales


La falta de preparación en la predicación puede llevar a una distorsión del mensaje del Evangelio. Pablo advierte sobre aquellos que predican ?otro evangelio? en Gálatas 1:6-9, subrayando el peligro de no comunicar fielmente las buenas nuevas. Capacitarse en la predicación nos asegura que estemos compartiendo un mensaje bíblicamente sólido, basado en la verdad de las Escrituras. Además, una correcta preparación nos ayuda a responder preguntas difíciles y a confrontar falsas doctrinas con mansedumbre y respeto, tal como se nos insta en 1 Pedro 3:15.


4. La predicación eficaz requiere habilidades de comunicación


Predicar el Evangelio no es solo cuestión de conocimiento bíblico; también implica habilidades de comunicación. Muchas veces, el mensaje correcto puede perder su efectividad si no se comunica de manera clara y comprensible. Capacitarse en predicación incluye aprender a transmitir el mensaje de manera persuasiva, con un lenguaje adaptado a la audiencia, y a usar ilustraciones y ejemplos que hagan que el Evangelio sea accesible y relevante. Proverbios 25:11 dice: ?Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha a su tiempo? (NVI), resaltando la importancia de saber cómo y cuándo comunicar un mensaje.


5. Capacitarse aumenta nuestra confianza y pasión


Muchos cristianos sienten temor o inseguridad al compartir el Evangelio, ya sea por miedo al rechazo o por sentir que no están lo suficientemente preparados. Sin embargo, cuando nos capacitamos, adquirimos no solo el conocimiento necesario, sino también la confianza para compartir el mensaje de salvación con seguridad. Este entrenamiento fomenta una mayor pasión por el Evangelio, ya que entendemos más profundamente su importancia y relevancia en la vida de las personas. Además, el Espíritu Santo respalda nuestro esfuerzo al darnos valentía y guía (Hechos 1:8).


6. El mundo necesita escuchar el Evangelio


Vivimos en un mundo marcado por la desesperanza, la confusión y el pecado. La gente busca respuestas a sus preguntas más profundas, y el Evangelio es la única respuesta que puede satisfacer sus necesidades espirituales. En Romanos 10:14, Pablo plantea una pregunta crucial: ?¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?? (NVI). Si los cristianos no estamos capacitados para predicar el Evangelio, ¿cómo escucharán aquellos que aún no conocen a Cristo? Capacitarse en la predicación nos prepara para ser esos instrumentos de Dios que llevan luz a un mundo en tinieblas.


7. Cumplimos con nuestra misión


Finalmente, al capacitarnos en la predicación del Evangelio, estamos obedeciendo el mandato directo de Cristo. La misión de la Iglesia es hacer discípulos, y eso solo es posible si predicamos el Evangelio con claridad y convicción. Como cristianos, debemos comprometernos a cumplir con esta misión con excelencia, no dejándolo solo en manos de unos pocos, sino entendiendo que todos somos parte de este llamado.


Conclusión


La predicación del Evangelio no es una opción, sino una responsabilidad inherente a nuestra fe cristiana. Al capacitarnos en esta área, no solo cumplimos con el mandato de Cristo, sino que también nos convertimos en mejores instrumentos en las manos de Dios para llevar su mensaje de salvación al mundo. Si bien la tarea puede parecer desafiante, contamos con el respaldo del Espíritu Santo, quien nos capacita y nos da la valentía para cumplir con esta misión. Como embajadores de Cristo, debemos buscar constantemente ser mejores comunicadores de la verdad que transforma vidas.

En resumen, todos los cristianos debemos capacitarnos en la predicación del Evangelio porque es nuestra responsabilidad, el mundo lo necesita, y es el medio que Dios ha dispuesto para la salvación. ¡Es tiempo de equiparnos y cumplir con nuestro llamado!